Descubre cómo la meditación a través de 4 pasos puede incrementar nuestro bienestar, de acuerdo con un nuevo modelo.

Se puede. Se ha demostrado científicamente que es posible entrenar intencionalmente nuestra mente para el bienestar (salud psicológica) de la misma manera que hacemos ejercicio físico o aprendemos a andar en bicicleta. Esto es posible porque el cerebro tiene la capacidad de ser dinámico, o como hemos escuchado últimamente, tiene neuroplasticidad (es decir simplemente responde a una experiencia y cambia).
Sin embargo, cuando hablamos de bienestar ¿de qué hablamos? El bienestar es diferente a una felicidad pasajera. Este término es más cercano a la resiliencia, a nuestra capacidad de recuperarnos de situaciones adversas. Asimismo, incluye el estado que sentimos en nuestros mejores momentos, cuando nos desarrollamos como seres humanos y sentimos que vivimos vidas ricas y plenas.
En este marco de referencia, el bienestar puede ser visto como una habilidad que se puede aprender, entrenar y aplicar en la vida diaria a partir de 4 dimensiones centrales, o cualidades de la mente:
- Conciencia
- Conexión
- Insight
- Propósito
El cerebro tiene la capacidad de ser dinámico, o como hemos escuchado últimamente, tiene neuroplasticidad.
Conciencia o el darse cuenta
Es la capacidad que tenemos de estar totalmente atentos a lo que pasa en nuestra mente y en nuestros alrededores.
Ejemplos de prácticas: Meditación de atención plena, contar respiraciones, terapia cognitiva, hatha yoga etc.
¿Cómo cambia nuestra experiencia? Al practicar esta habilidad se entrena una parte del cerebro llamada red atencional ejecutiva y así podemos poner nuestra atención donde queremos que esté. Esto es muy diferente a la experiencia de sentir que no tenemos control de nuestra mente distraída, o bien que las circunstancias externas nos dirigen.
Conexión
Se entiende como las relaciones que tenemos con las demás personas. Nuestra habilidad de formar y mantener relaciones interpersonales es un músculo que al ejercitarlo aumenta nuestro bienestar.
Ejemplos de prácticas: Meditaciones referentes a la compasión, gratitud, apreciación hacia uno mismo o hacia otros, diferentes formas de psicoterapia o de prácticas personales como llevar un diario, la autorreflexión, etc.
¿Cómo cambia nuestra experiencia? Las prácticas activan circuitos cerebrales que regulan cómo sentimos las amenazas, las emociones o la empatía. Igualmente incrementa la motivación por ayudar a los demás, por sólo mencionar algunos.
Insight (descubrimiento/entendimiento)
Es la capacidad de tener un sentido saludable de uno mismo, de ver cómo influyen nuestros estados mentales y emocionales y cómo interpretamos las situaciones.
Ejemplos de prácticas: Terapia de conducta cognitiva, Dzogchen, meditación Vipassana, etc.
¿Cómo cambia nuestra experiencia? Un ejemplo es cómo altera los patrones de conectividad a una parte del cerebro llamada red neuronal por defecto (RND). Esta influye en nuestro pensar, en las reacciones, en la planificación, por mencionar algunos aspectos. Uno de los beneficios más claros es el disminuir el volumen de los pensamientos rumiantes.
Propósito
Podemos entrenar la habilidad de tener claridad y perspectiva en las motivaciones esenciales de nuestra existencia, en nuestro por qué y para qué hacemos lo que hacemos.
Ejemplos de prácticas: Psicología positiva, contemplaciones como los cuatro pensamientos (budismo), la terapia de aceptación y compromiso.
¿Cómo cambia nuestra experiencia? Se observan efectos dominó en:
- Mecanismos de estrés fisiológico, incluidos los niveles de cortisol.
- Circuitos cerebrales asociados con emociones, amenazas y la toma de decisiones.
- El incremento en la longevidad.
Para recapitular, tenemos la habilidad de influir en nuestro bienestar, ya que nuestra función cerebral puede ser entrenada. La meditación es la práctica por excelencia, pues toca las 4 dimensiones (darse cuenta, conexión, insight y propósito), y tiene impacto en circuitos específicos de nuestro cerebro. Al meditar, «recableamos» los mecanismos de nuestras conexiones neuronales y así podemos incrementar en resiliencia o enfrentar mejor los diferentes estímulos de nuestra vida diaria, tales como el estrés o la incertidumbre que genera la actual pandemia. En breve, podemos tener una mente que siente, que actúa y que se estructura a partir del bienestar.
